La geometría de los libros: los Círculos de Lectura

Por Diana Delgadillo (Guía de los Círculos de Lectura de Letras Voladoras)

De pronto, un buen día decidí que ya no quería trabajar en lo que estaba haciendo, y que necesitaba hacer cosas que realmente me llenaran. Comencé un nuevo empleo que no me requería demasiadas horas (me choca el horario de oficina), lo que abría espacio para otras cosas que había dejado de hacer por el estrés, los horarios y la vida medida en quincenas. Y ¡claro! Eso trajo tiempo libre que había que llenar de algún modo. No estaba segura cómo pero sabía que algo tenía que hacer. De pronto, mientras andaba navegando por la vida, me llegó un correo de la Organización Mexicana Letras Voladoras, para colaborar en un proyecto de círculos de lectura. La propuesta era simple, había que estar frente a un grupo de 15 personas aproximadamente, dirigir las discusiones del libro elegido para ese espacio y al final, conocer al autor. Me pareció algo terriblemente seductor y me dije: ¡vas, veamos qué pasa!


Luego de una entrevista bastante entretenida comenzó mi experiencia con Letras Voladoras. Y como resultó ser un proyecto sumamente exitoso, no sólo se abrió un solo círculo sino teníamos 4 sedes!

Comencé a participar primero como guía de un círculo en la colonia Roma, donde leímos “No habrá final feliz” y “La bicicleta de Leonardo” de Paco Ignacio Taibo II. ¡Empezó la magia! La experiencia de poder hablar con el autor luego de leer uno de sus libros, se abría como una actividad mucho más interesante que cuando iba a la presentación de un libro nuevo, porque nadie lo ha leído y bueno, uno se imagina de qué va a tratar, pero es un poco hablar en frío. ¡Ahora no! Era hablar sobre algo mucho más tangible para mí. ¡Poder hacerle esas preguntas que uno como lector, casi nunca se puede contestar!

Luego, por diversas razones, pasé de guía a ser coordinadora de guías…ahora seguía de cerca no sólo lo que pasaba en un solo círculo, ¡sino en todos los demás! Abrimos más sedes y conocí a un grupo de chicas (todas las guías eran mujeres), que manejaban los círculos de forma diferente, que tenían perspectivas diferentes y fue como llegamos a leer a Mónica Lavín con “Despertar los apetitos”. El proyecto seguía creciendo. Lo mejor fue cuando ampliamos nuestro campo de acción a la ciudad de Puebla, donde tuvimos también actividades durante dos ciclos con autores diferentes…lo intentamos en Cuernavaca, pero las cosas no siempre salen como esperamos, aunque sí tuvimos la oportunidad de conocer a mucha gente interesada en esto por allá.

A Puebla nos fuimos con Eliseo Alberto “Lichi” y con Alberto Ruy Sánchez. La experiencia nos hizo creer que esto da para mucho más…estoy convencida que los libros son un vehículo para abrir cabezas, para ampliar miradas…y sirvió mientras pudimos mantenerlo allá…pero como a veces pasa, nada es para siempre. Sin embargo, seguro hay un grupo de personas por allá que recuerdan a Letras Voladoras y los círculos en “Profética”…un lugar precioso, por cierto.

También tuve la oportunidad de conocer a Xavier Velasco, cuando leímos "Diablo Guardián", y ver cómo ese libro en particular, desató una serie de manifestaciones bastante particulares hacia Violeta, el personaje principal…los asistente a los círculos hicieron suyo el texto, y se notaba en cada sesión que se discutían sus aventuras.

Pero además de los autores y los asistentes, conocía a mucha gente, las editoriales Santillana y Planeta, libreros, dueños de cafeterías y de librerías como Gandhi, de ConejoBlanco, del Péndulo…espacios nuevos para mí.

Y de ahí, de nuevo las actividades cotidianas me llevaron por otros lados…sin embargo los círculos siguieron y se encontraron con Juan Villoro y su “Dios es redondo”, Elena Poniatowska y “La piel del cielo”, vinieron luego Jorge Volpi, Sara Sefchovich y los círculos se mantenían.

Ahora, luego de una larga ausencia, volveré a estar como guía de un Círculo de Lectura, leyendo al recientemente fallecido José Saramago. ¿Y todo esto que tiene que ver? ¡Pues claro! Además de hacerle promoción a éste círculo, es compartir la experiencia por la que pasé, por el proceso de organización, el desarrollo de las sesiones, las cosas que me dejó, los amigos con los que ahora cuento. Leer siempre me ha llevado a ver más cosas de las que me imagino, a construir otras historias…simplemente a pensar. Ahora, lo compartía con muchas más personas que conmigo misma, lo hacía con personas interesadas igual que yo…y eso resultó ser una excelente actividad.

Parece que no, pero entre tanto adelanto tecnológico, la “cercanía” que provocan las redes sociales y el aislamiento al que parecen condenarnos, la existencia de espacios de intercambio directo se disfrutan más. No sé si son necesarios o no, si este tipo de actividades van a mejorar a la sociedad y el mundo…lo que sí sé es que para mí representan la posibilidad de compartir un libro, de compartir MI lectura con un grupo de personas que también me compartirán SU percepción, sus comentarios, lo que a ellos les representó un mismo libro. Seguro que para muchas personas más puede ser algo similar…



¿Alguna vez has participado de un círculo de lectura? ¿Por qué no te animas?



Nuevo Círculo de Lectura "Leyendo a José Saramago" en Gandhi Miguel Ángel de Quevedo.
Iniciamos el 19 de julio - Todos los lunes de 7:30 a 9:00pm
5 sesiones + el libro de Caín + charla con editores de Alfaguara = $450 pesos
Inscríbete a contacto@letrasvoladoras.com o al 5781-1119

1 comentario:

iuud0uu1jk dijo...

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